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    Artec de México

       Arte y Técnica al Servicio de la Conservación de Obras de Arte

 

 

Revista Tempestad

 

      EL VALOR DE CONSERVAR

 

      Conservar es proteger, mantener, salvaguardar, custodiar. Se conserva lo valioso.

    Generalmente nuestros valores más altos no se refieren a objetos materiales sino a cosas intangibles y por lo mismo invaluables. No obstante, para representar esos valores, con frecuencia utilizamos el recurso de la factura manual o mecánica. La imagen de un santo, una fotografía, una carta o un objeto cualquiera que comparte nuestra cotidianeidad se vuelven depositarios de una serie de valores que nos refieren a otra época, a costumbres perdidas o a personas que ya no se encuentran entre nosotros y cuyo recuerdo se reaviva al contemplar un simple objeto.

       Para ello tenemos como aliada la sensibilidad artística. Una obra de arte puede cristalizar un sentimiento, representar una ideología o salvaguardar un recuerdo.

      El valor de los objetos por sí mismos no solamente se refiere al costo económico que estos pueden representar, sino a la trascendencia que tienen en el ámbito personal. El ritual particular al que está enlazado le confiere una valía que supera lo monetario porque se refiere a lo privado, a lo intangible que puede haber en la herencia de una tradición familiar o en la costumbre de compartir el recuerdo alrededor de una cremonia íntima que puede estar ligada a un elemento determinado.

      Lo vertiginoso de nuestro mundo se combate a través de la repetición de actos sencillos que nos arraigan. Así, la rapidez con que pasa el tiempo por nuestra vida se ve compensada en la creación de tradiciones que van desde los pequeños rituales personales, familiares, tribales, a aquellos que nos ligan a una ideología o una religión o nos dan identidad.

      Todos ellos tienen como custodios de ese valor inmaterial los objetos con los cuales los relacionamos. ¿Qué conservar? ¿Qué salvaguardar? ¿Qué custodiar para las siguientes generaciones?

     

      

 

 

      RECUPERAR, RESTITUIR, RESTAURAR

 

      El artista es un crítico de su momento. Al crear una obra su intención es decirnos algo, transmitirnos un discurso que provoca en nosotros una reacción. Es su manera de conectar con los espectadores en el tiempo y la distancia. Aunque el proceso interno del creador es de carácter abstracto, normalmente nuestra relación con una obra de arte es principalmente sensorial, (en el caso de la pintura y la escultura, estrictamente visual), pues ésta produce en nosotros un efecto emocional que a veces , en una simplificación de nuestras sensaciones, solamente podemos articular con un <<Me gusta>> o un <<No, me gusta>>. Podemos describirla como muy bella o muy fuerte...Pero el ojo, uno de los órganos más sensibles de nuestro cuerpo, es sin embargo incapaz de descifrar un mensaje incompleto, percibe en la imagen primero la falla, antes que el discurso.

      Por ello, cuando una pieza sufre un desperfecto nuestra comunicación con ella se rompe, se pierde la totalidad del discurso y la obra de arte a su vez pierde su poder de transmitirnos un mensaje, porque nuestra manera de relacionarnos con ella se ve interrumpida por la fractura física.

      La función del restaurador consiste no solamente en recuperar físicamente la estructura de la obra de arte, sino también en recobrar el mensaje que nos propone el artista en su discurso. Reponer los faltantes y reintegrar los colores equivale a reponer las letras y las palabras de un texto, de manera que al terminar su trabajo el restaurador le devuelve al espectador la posibilidad de una lectura completa, la posibilidad de relacionarse con la obra de arte.

       Recuperar, restaurar, reponer: son palabras que nos hablan de devolverle al objeto los elementos que ha perdido. Sin embargo, tal vez la función más importante del restaurador es la de devolverle a la persona la posibilidad de relacionarse de nuevo con una pieza que tiene para ella una carga emocional grande -en el caso de un objeto heredado- o que fue adquirido a un precio considerable- por lo que su pérdida provoca un desequilibrio a la vez económico y emocional.

        Recuperar algo que damos por perdido, retomar una relación invaluable, restituir un discurso único en un diálogo íntimo entre el artista y su espectador. Para mí, éstas son la funciones mas valiosas de un restaurador

        

       

 

 

         EL RESTAURADOR

 

         El restaurador es un agente intermediario entre el artista y el espectador. Emplea todos sus recursos para realizar un trabajo que debe pasar a un segundo plano de importancia con respecto a la obra de arte y el artista que la produjo.

         Esta situación impone al trabajo de restauración un dilema profesional delicado: ¿cuál debe ser el alcance de su intervención en una pieza?, ¿hasta dónde debe intervenir?, ¿en que momento su labor de rescate encuentra un límite que le impide seguir recobrando datos indispensables para la comprensión de la obra?

          Cuando en una pieza faltan elementos estructurales , y reponerlos es obviamente ncesario para la estabilidad física, no hay discusión alguna en que deben ser restituidos. Pero el siguiente paso, que tiene que ver con la estética, es mucho más complejo, puesto que en este caso los elementos faltantes no ponen en riesgo la estabilidad ni la permanencia de la pieza, pero sí su función como objeto comunicador. Cuando en una pintura faltan elementos importantes de la misma, nuestra manera de aproximarnos a ella es completamente diferente a cuando nos es posible percibirla en su totalidad; poseedora de todos los elementos que el artista despliega para nuestro disfrute, se muestra ante nosotros exponiéndonos a toda clase de sensaciones y emociones.

          En caso contrario, la rayadura de una pintura semeja a la señal de radio que percibimos con una interferencia constante que se opone a nuestra percepción cabal del mensaje que se nos quiere transmitir. En este sentido, tomando en cuenta que una obra de arte es a la vez materia física y un conjunto de elementos intangibles que trascienden lo puramente material, el trabajo de restauración parte de un profundo respeto, tanto a la obra de arte como al autor que la ha creado, y tiene como objetivo la recuperación de la estabilidad de todas las partes que componen una pieza, tanto estructurales como estéticas, para asegurar su futuro de una manera integral.

         Hacer posible la cabal percepción de una obra de arte que fue producida en un contexto distinto al nuestro -en tiempo y espacio- y permitir a nuevas generaciones la lectura comprensible de una expresión artística que les es ajena por extemporánea es para mí una de las funciones importantes del trabajo de restauración.

          

         

 

 

Revista Arte y Negocios

 

     LA RELACIÓN DEL OBJETO CON SU HISTORIA

 

     EL PROBLEMA DE LA LIMPIEZA EN LA RESTAURACIÓN

     DE UN OBJETO DE ARTE

 

Revista Petit Journal

 

 

 

 

 

 
 

Diseño Gráfico y Diseño de Página Web, Julio Edgar Méndez, Diseñadores en San Miguel de Allende