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La madera, siendo de origen
orgánico, está sujeta a todas las condiciones
ambientales a las que reacciona de diferentes formas.
Los cambios bruscos o constantes de temperatura y
humedad hacen que se expanda y contraiga constantemente,
cuando esta madera tiene una función estructural, como
un mueble o una escultura, las capas superficiales
sufren craqueladuras, agrietamientos o pérdida de
elementos.
La restauración de obra en
madera, supone primero la determinación de la variedad
de que se trata, ya que la obra viaja constantemente y a
lo largo de los años, nos podemos encontrar con mueble,
escultura o pintura sobre tabla proveniente de diversas
partes del mundo, en cuyo caso, las reacciones del
material a nuestro ambiente es distinto en cada caso.
Por ejemplo, una madera tropical acostumbrada a n alto
grado de humedad constante, al llegar a la ciudad pierde
la mayor parte de ésta, por lo que en ocasiones el
primer paso es estabilizar la pieza proveyéndola de la
humedad necesaria controladamente.
Una vez determinada la
variedad de que se trata, se buscan los parásitos
comunes para atacarlos consecuentemente. En el caso de
mueble, se revisan los ensambles, las juntas,
craqueladuras o grietas, se hace un recuento de
faltantes en caso de tratarse de una pieza con
incrustaciones, y por último las capas de acabado, que
pueden ser entintados o lacas naturales y barnices. |
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