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    Artec de México

       Arte y Técnica al Servicio de la Conservación de Obras de Arte

 

 

Revista Arte y Negocios

 

         LA RELACIÓN DEL OBJETO CON SU HISTORIA

 

      Aquello que consideramos una obra de arte, tiene siempre una función estética evidente, pero también la obra de arte es un objeto histórico que está en relación siempre en con su momento que puede o no ser el actual, y que conserva siempre una concordancia con el contexto en que fue producida, y a la vez con la sociedad con que convive, que lo utiliza, lo entiende lo disfruta y se relaciona con él.

        El restaurador puede asimismo percibir un objeto como un conjunto de símbolos, en el que los elementos que lo conforman son signos con una carga simbólica legible, fácilmente detectable en las obras religiosas en las que la utilización de elementos ornamentales o de colores específicos en los ropajes de determinados personajes son determinantes en la identificación de los protagonistas en la escena. 

         El principal papel del restaurador, consiste en recuperar todos estos valores, para restituir al objeto su capacidad de comunicar. Definir si se trata de un objeto utilitario, si tiene otra función además de expresar una intención estética, etc.

         Cuando el objeto de arte se produjo como medio comunicativo de una idea o de una creencia, los elementos que lo componen son esenciales para la comprensión del mensaje intrínseco, cuando un elemento se modifica o hay un faltante grave, el mensaje se interrumpe, el diálogo entre la obra y el espectador se ve coartado. Es entonces que el trabajo del restaurador resulta indispensable para restituir la comunicación entre la pieza y el observador, de manera que sea legible por completo y nuestra relación con la obra pueda ser interactiva.

         El restaurador inicia su trabajo con la investigación histórica para comprender en su totalidad la pieza a la que después debe reintegrar todos sus elementos, materiales y figurados. Si al hacer su aproximación no comprende enteramente al objeto a que se enfrenta, puede no intencionalmente hacer modificaciones que perjudicarán la lectura del la obra posteriormente.

        Es por ello que el respeto absoluto a la obra de arte es una filosofía indispensable para la práctica del trabajo de restauración. Delimitar la intervención a lo estrictamente indispensable para la conservación de la obra, asegura la integridad de la pieza y permite su preservación en el tiempo para que generaciones posteriores puedan comprender el bagaje cultural que conllevan todos y cada uno de los objetos que llegan a nosotros desde el pasado.

       Y cuando la historia y la literatura agotan sus posibilidades de ofrecernos explicaciones suficientes, la ciencia y la tecnología actúan como un recurso casi infalible en la detección de elementos físicos y químicos inasequibles a la reflexión.  MCO.

 

 

         EL PROBLEMA DE LA LIMPIEZA

         EN LA RESTAURACIÓN DE UN OBJETO DE ARTE

 

       Para los que nos sentimos involucrados en el argumento restauración y conservación de arte sabemos cuánto es compleja la fase de la limpieza, una de las operaciones más delicadas y críticas del entero proceso conservativo. Remover un barniz, un repinte, una pátina natural o artificial es siempre una intervención intrínsecamente irreversible.

         Debido a su total irreversibilidad la operación de la limpieza debe de ser un proceso rigurosamente meditado, es decir, se debe de haber madurado el conocimiento profundo de la estructura así como el de la composición de la superficie pictórica.

         Cualquiera que sea el medio que permita la sustracción, un bisturí, un solvente, hoy un láser, es necesario que eso responda a tres puntos bien precisos: el primero consiste en saber qué remover; el siguiente, técnicamente más complejo, es saber hasta qué punto remover; y por último, con cuál medio remover.

       Se trata en primer lugar de un problema de selección de los estratos y de la composición, por lo que se requiere completo control de la operación.

       En la mayoría de los casos el objeto de eliminación es un barniz amarillento. Hoy en día, nadie, o casi nadie, procedería con la remoción total de un barniz. El objetivo correcto es adelgazar dicho barniz hasta llegar a aquella capa que nos permita restablecer el equilibrio tonal perdido o alterado, es decir, ir afinando el barniz respetando la huella del tiempo como valor histórico adquirido.

       Anteriormente el restaurador estaba expuesto a solventes altamente tóxicos para poder realizar esta operación tan delicada. En los 80’s se comenzó a ver un abandono progresivo de dichos solventes y sustancias tóxicas y regresaron los alcoholes, las trementinas, los quetones, como solución al problema de toxicidad. Desgraciadamente, estos solventes no alcanzaron satisfactoriamente su objetivo de limpieza sobre el objeto de arte.

      Por tal motivo, el estudio científico y más específicamente hablando, la química, entra en juego con más fuerza. En el último decenio se estudia el uso de fórmulas soportadas (aquellas que utilizan como base un gel o una papilla) muy concretas, cuyo fin es aquél de mejorar el tiempo de contacto entre el agente de limpieza y la superficie de la pieza de arte, evitando así, la difusión en profundidad mientras se aprovecha la acción del solvente que comparecerá contenido en geles idóneos. Dichos geles se conocerán como solvent-gels, mientras que aquellos que se apoyarán en el principio de la tensoacción serán conocidos como resin-soaps ( el estadounidense Richard Wolbers es el promotor de dichas aplicaciones).

        Sin embargo, a pesar de la utilización tanto de solvent-gels como de resin-soaps, no se han logrado satisfacer todas las problemáticas que la limpieza de una obra de arte puede presentar. Es evidente la falta de métodos científicos eficaces para los casos más complejos, por lo que sería prudente y estrictamente necesario invertir en la investigación científica con el fin de ofrecer alternativas cada vez más eficaces y sobretodo, menos nocivas tanto para la obra en sí como para el restaurador.  JRM

 

 

Revista Tempestad

 

     EL VALOR DE CONSERVAR

 

     RECUPERAR, RESTITUIR, RESTAURAR

 

     EL RESTAURADOR

 

Revista Petit Journal

 

 

 

 

 

 

 

Diseño Gráfico y Diseño de Página Web, Julio Edgar Méndez, Diseñadores en San Miguel de Allende